No me preguntéis cómo llegué hasta mi posición, mi baja posición, sólo sé que cuando era pequeño me prometieron buena posición a cambio de estudios. Yo cumplí, estudié todo lo que pude, incluso llegué hasta la Universidad, pero alguien no cumplió con su parte del trato y yo me quedé sin buena posición y sin futuro. Ahora vago como Hamlet entre muertos, cada noche cavo las fosas de los que serán enterrados al día siguiente, luego vuelvo a mi casa. El trabajo no está mal, hay días en que no hay que cavar ningún agujero, y siempre tengo mucho tiempo para pensar, pero estoy harto de que los niños del barrio me llamen murciélago y cosas por el estilo, no parecen comprender que es un trabajo que alguien tiene que hacer, que no todo el mundo tiene dinero para pagar una incineración. El sueldo es bueno, de eso no me puedo quejar, pero el pensar que vivo de la muerte de otras personas me hace sentirme como un ave de rapiña esperando a que caigan mis vecinos para poder mantener mi puesto de trabajo.
Recopilacion de frases, citas, proverbios, poesia, letras de canciones, ralladas del momento...
miércoles, 5 de abril de 2023
viernes, 22 de octubre de 2021
El Caballero y el Monje
Un caballero y un monje viajaron juntos en silencio durante un tiempo, hasta que el caballero dijo:
- Vives una vida de pobreza, nunca has sentido la caricia de una mujer, te niegas a ti mismo todas las delicias... todo porque crees que hay un Dios. No comparto tu fe, así que le saco todo el jugo a la vida, me aprovecho de cada oportunidad. He roto todas las leyes creadas por el hombre y la Iglesia y no temo las consecuencias porque no creo en tu Dios. Sin embargo, mi pregunta es esta: ¿Y si la vida acaba en la Tierra y el hombre no está destinado más que para los gusanos? Habrías malgastado toda tu vida negándote a ti mismo por nada. ¿Y si mueres y descubres que Dios no existe?
El monje lo pensó y se encogió de hombros.
- Entonces supongo que me entristecería. Pero dime esto, señor, ¿qué ocurre si te mueres y descubres que sí existe?
miércoles, 2 de octubre de 2019
Rapunzel, de los Hermanos Grimm

Había una vez... una pareja feliz que desde hacía mucho tiempo deseaban tener un hijo o una hija. Un día, la mujer sintió que su deseo ¡por fin! se iba a realizar. Su casa tenía una pequeña ventana en la parte de atrás, desde donde se podía ver un jardín magnífico lleno de flores hermosas y de toda clase de plantas, árboles frutales y verduras maravillosas. Estaba rodeado por una muralla alta y nadie se atrevía a entrar porque allí vivía una bruja.
Un día, mirando hacia el jardín, la mujer se fijó en un árbol cargadito de espléndidas manzanas que se veían tan frescas y tan deliciosas que ansiaba comerlas. Su deseo crecía día a día y como pensaba que nunca podría comerlas, comenzó a debilitarse, a perder peso y se puso pálida y frágil. Comenzaba a enfermarse.
Su esposo se preocupó y le preguntó: "¿Qué te pasa, querida esposa?"
"Ay", dijo; "¡Si no puedo comer unas manzanas del huerto que está detrás de nuestra casa, moriré."
Su esposo, que la amaba mucho, dijo: "No permitiré que fallezcas, querida."
miércoles, 14 de agosto de 2019
Una leyenda desde el futuro
— ¡Papá! ¡Papá! Mira a ver lo que he descubierto.
— A ver, hijo, ¿qué has descubierto?
— Sí, mira. Si cojo este tronco de árbol hueco, lo arrimo al río, junto a la orilla, y pongo este extremo aquí, el agua se bifurca y se mete por el hormiguero. Así no tendremos que coger las hormigas de una en una.
— Ven, hijo. Te voy a contar una historia. Siéntate aquí, junto a mí.
jueves, 20 de septiembre de 2018
Una historia conmovedora
domingo, 10 de junio de 2018
La verdad y la mentira
Dice una parábola judía que un día la Mentira y la Verdad se encontraron. La Mentira dijo a la Verdad:
— Buenos días, doña Verdad.
Y la Verdad fue a comprobar si realmente era un buen día. Miró hacia arriba, no vio nubes de lluvia, varios pájaros cantaban y viendo que realmente era un buen día, respondió a la Mentira:
— Buenos días, doña Mentira.
— Hace mucho calor hoy —dijo la Mentira.
Y la Verdad, viendo que la Mentira decía la verdad, se relajó. La Mentira entonces invitó a la Verdad a bañarse en el río. Se quitó la ropa, saltó al agua y dijo:
— Venga, doña Verdad, el agua está deliciosa.
Y una vez que la Verdad, sin dudar de la Mentira, se quitó la ropa y se metió en el agua, la Mentira salió del agua y se vistió con la ropa de la Verdad. A su vez, la Verdad se negó a vestirse con la ropa de la Mentira y, por no tener de qué avergonzarse, salió desnuda caminando por la calle.
Y, a los ojos de otras personas, era más fácil aceptar la Mentira vestida de Verdad, que la Verdad desnuda y cruda.
jueves, 20 de abril de 2017
Blancanieve y Rojarosa, de los Hermanos Grimm

Una pobre mujer vivía en una cabaña en medio del campo. En un huerto situado delante de la puerta había dos rosales, uno de los cuales daba rosas blancas y el otro rosas encarnadas. La viuda tenía dos hijas que se parecían a los dos rosales, la una se llamaba Blancanieve y la otra Rojarosa. Eran las dos niñas lo mas bueno, obediente y trabajador que se había visto nunca en el mundo, pero Blancanieve tenía un carácter más tranquilo y bondadoso; a Rojarosa la gustaba mucho más correr por los prados y los campos en busca de flores y de mariposas. Blancanieve, se quedaba en su casa con su madre, la ayudaba en los trabajos domésticos y la leía algún libro cuando habían acabado su tarea.
miércoles, 26 de agosto de 2015
Despertar, de Tauro
La luz entra por la ventana de tu habitación y abres los ojos lentamente. Miras el reloj y es temprano pero te da igual y te levantas. Observas tu habitación y la ves de una manera muy distinta. Una manera totalmente diferente a como la viste la noche anterior. Aunque todas las mañanas unas lágrimas se escapan de tus ojos, hoy no te apetece llorar. Todo lo contrario. Te apetece reír hasta que te duela el estómago. Por un momento, por un solo instante, piensas en la noche anterior y te da vergüenza haber llorado. Hoy, el día promete ser maravilloso y sientes que podrás encontrar la tarjeta del móvil, arreglar las gafas, solucionar los problemas que te hicieron enfadarte con ciertas persona e incluso, por qué no, dejar de fumar. Y es que los nervios, que otros días acercaban un cigarro a tu boca, hoy ya no están y sientes que no van a volver nunca. Te levantas con energía de la cama y coges el paquete de tabaco que guardas secretamente. Lo abres y observas los pocos cigarrillos que te quedan. Abres la ventana y sin dudar ni un momento, los arrojas a través de ella. Sabes con certeza que no los vas a volver a necesitar. Una sonrisa se escapa de tu boca al recordar a ciertas personas y te sientes feliz. Ya no importa lo mal que te haya ido en los últimos días, ni la cantidad de cosas que te han hecho llorar, ni siquiera importan los problemas que te queden por solucionar. Porque hoy es tu día y nada más importa. Hoy, te apetece contarlo todo, te apetece decírselo a esa persona y te apetece reírte de lo que lloraste ayer. También te apetece decirle a todas aquellas personas a las que todavía no se lo has dicho, bien por falta de ocasión, bien por vergüenza, que las quieres, y que tu vida no sería lo mismo sin ellas. Hoy acabas de descubrir quién eres y por qué estás en el mundo. Te da igual si no piensan igual que tú. Hoy sabes que vivir merece la pena y que los recuerdos, si son bonitos, no se olvidan nunca. Y es ahora, en este momento, mientras observas cada rincón de tu habitación, cuando te apetece realmente gritarle a todo el mundo que tu vida no es una mierda y que te acabas de dar cuenta de todo lo que vales. Te apetece saltar, gritar, reír soñar sentir, bailar, cantar y comerte el mundo. Hoy, te envidio. Porque te has dado cuenta de lo maravillosa que es tu vida en realidad y de lo feliz que se siente uno cuando sonríe con cada músculo de tu cuerpo. Hoy, te arrepientes de todo lo que has llorado y sientes que nada puede detenerte.
lunes, 24 de marzo de 2014
jueves, 3 de octubre de 2013
La tortuga en el poste

Un joven está paseando por la plaza de un pueblo y decide tomar un descanso. Se sienta en un banco. Al lado hay un señor de más edad y, naturalmente, comienzan a conversar sobre el país, el gobierno y finalmente sobre los Legisladores y similares. El señor le dice al joven:
— ¿Sabes? Los políticos y demás son como una tortuga en un poste.
Después de un breve lapso, el joven responde:
— No comprendo bien la analogía. ¿Qué significa eso, señor?
Entonces, el señor le explica:
— Si vas caminando por el campo y ves una tortuga encima de un poste de alambrado haciendo equilibrio, ¿qué se te ocurre?
Viendo la cara de incomprensión del joven, continúa con su explicación:
— Primero, no entenderás cómo llegó ahí. Segundo, no podrás creer que esté ahí. Tercero, sabrás que no pudo haber subido solita ahí. Cuarto, estarás seguro de que no debería estar ahí. Quinto, serás consciente de que no va a hacer nada útil mientras esté ahí. Entonces lo único sensato sería ayudarla a bajar.
EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES, HAGÁMOSLO MEJOR, TRATEMOS DE QUE NINGÚN ANIMAL "INÚTIL" SUBA AL POSTE.
martes, 12 de marzo de 2013
Las cosas empiezan así, de Ana
Muchas veces, las cosas empiezan así:
Tú matas a mi padre (o le faltas al respeto o lo insultas o lo dejas sin casa o... ),
yo te mato a ti,
tus hijos se vengan contra los míos,
mis herederos hace lo propio a su vez...
y así hasta que, en la novena o décima generación, un miembro de tu familia y otro de la mía se enamoran: ya nadie sabe por qué se enfrentan los de un bando contra los del otro, pero lo que han hecho estos dos es una deshonra para ambas familias.
O rompen su relación o huyen. Y suelen huir... formando un tercer grupo que se escapa de estas ideas, que inicia algo nuevo y que se cree libre y a salvo hasta que los encuentran. A lo mejor ya en la vigésima o trigésima generación. Pero, al final, los tres grupos se encuentran: los dos extremos que siguen con su necesidad de venganza y poder sobre el otro y los de en medio, que no pueden dejar de honrar a sus antepasados, pero no comparten sus ideas de odio y guerra.
Ya nadie recuerda cómo empezó todo, pero no pueden dejar de enfrentarse.
El ansia de poder es lo que mueve las desigualdades del mundo. El poder entendido como el sentimiento de estar sobre todos los demás, tener la verdad absoluta, ser mejor que el otro y el único.
A veces, las cosas empiezan así.
Igual, si algún día alguien dice "basta ya" esto empiece a solucionarse.
sábado, 2 de marzo de 2013
Estás perdiendo la cabeza, Viskovitz
— ¿Cómo era papá? -le pregunté a mi madre.
— Crujiente, un poco salado, rico en fibra.
— Quiero decir antes de comértelo.
— Era un mequetrefe inseguro, angustiado, neurótico, un poco como todos vosotros, los machitos, Visko.
Me sentía más cercano que nunca a aquel genitor al que no había llegado a conocer, que se había descompuesto en el estómago de mamá mientras yo era concebido. De quien no había recibido calor, sino calorías. Gracias, papá, pensé. Sé lo que significa, para una mantis macho, sacrificarse por la familia.
sábado, 22 de diciembre de 2012
Amigos, de rashionalism
Pablo y Miguel son amigos desde hace mucho tiempo, tanto, que ellos ni siquiera se acuerdan de cuando se conocieron. Son, seguramente, las dos personas más unidas que no están involucradas en una relación amorosa. También cambiaron el mundo tal y como lo conocemos. Y son aún más especiales, pero antes de eso, debierais saber algo más acerca de sus vidas. Se conocieron cuando tenían unos tres años, puesto que eran vecinos. Sus madres se cruzaron un día, haciendo la compra con los niños. Mientras ellas hablaban, los críos empezaron a jugar, armando un pequeño alboroto por los pasillos del supermercado; pero eso no es lo que debierais saber.
Cuando tenían seis años se perdieron en una excursión con el colegio y durmieron en una cueva donde estaba un oso hibernando. A la mañana siguiente se dieron cuenta de ello y les entró un ataque de pánico, como es natural. Al salir corriendo de la cueva Miguel se cayó y se fisuró una pierna, de manera que Pablo, sólo Dios sabe cómo, consiguió volver con los adultos y llevarles a recoger a Miguel. Pero eso tampoco es lo que debierais saber.
El Fin del Mundo, de Miguel Ángel Arqués
Cuando aquel esbirro divino apareció en el cielo anunciando el fin del mundo para dos meses más tarde poca gente no creyó en él, era la hora de la vendimia de almas, El Día estaba cerca. Aún así yo me resistía a morir tan joven, tenía un futuro prometedor por delante y no pensaba tirarlo por la borda por un simple fin del mundo. Me puse manos a la obra y me dediqué día y noche a leer los textos sagrados. Comencé con el que me era más familiar, la Biblia, pero, por si acaso continué con el Corán y luego consulté la Wikipedia en busca de más religiones importantes y de más textos sagrados, no sabía en que campo se jugaría mi litigio. Durante mes y medio no hice otra cosa que leer. Las semanas siguientes mis manos no se separaron del teclado redactando el texto final en los términos adecuados. Hace dos días imprimí la denuncia por no anunciar el fin del mundo en la forma correcta, la até a un globo y la solté desde la azotea de mi casa. Hoy ha llegado a mi balcón una paloma con la respuesta. No me atrevo a abrirla.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Impuntualidad
(...) La impuntualidad siempre ha existido; la capacidad para llegar a los sitios fuera de tiempo es una habilidad cultivada por los seres humanos desde el alba de los tiempos; bueno, en realidad un poco después: el ser humano no llegó a tiempo de contemplar tan magno acontecimiento.
Según los principales expertos mundiales en el tema, el caso más llamativo de impuntualidad fue protagonizado por una mujer en Nueva York. Penelope Parserk quedó con su novio Edward para tomar un sandwich de pollo con montañas de mayonesa y un par de batidos de fresa el día 14 de Febrero de 1927 en un solar abandonado en el centro de la ciudad. El desgarrador testimonio de Penelope, recogido por estas crónicas, nos pone en situación:
sábado, 6 de marzo de 2010
La oveja negra, de Italo Calvino

Érase un país donde todos eran ladrones. Por la noche cada uno de los habitantes salía con una ganzúa y una linterna sorda para ir a saquear la casa de un vecino. Al regresar al alba cargado encontraba su casa desvalijada. Y todos vivían en concordia y sin daño porque uno robaba a otro y éste a otro y así sucesivamente, hasta llegar al último que robaba al primero.
En aquel país el comercio sólo se practicaba en forma de embrollo, tanto por parte del que vendía como del que compraba. El gobierno era una asociación creada para delinquir en perjuicio de los súbditos. Y por su lado los súbditos sólo pensaban en defraudar al gobierno. La vida transcurría sin tropiezos y no había ni ricos ni pobres.
martes, 28 de julio de 2009
Un cuento feliz
Érase una vez un hermoso Príncipe que le preguntó a una bella Princesa:
— ¿Te quieres casar conmigo?
Y ella le respondió:
— ¡¡¡NO!!!
lunes, 28 de abril de 2008
Para ti, cabrón
Para ti, cabrón:
Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado.
¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu "método de disciplina" intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?
Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... la acobardas, la empujas, le das patadas... patadas que yo también sufría.
Hasta aquel último día.
sábado, 12 de abril de 2008
Rotkäppchen
Hubo una vez una chica que durante siete años no pudo ver a su madre. Ella llevaba como vestido una armadura y siempre le decían: cuando esa armadura esté gastada por el uso encontrarás a tu madre. Y entonces ella la restregaba cada vez más contra la pared para que se estropeara. Y por fin, la armadura se estropeó. Y ella compró pan, leche, queso y mantequilla. Quería llevárselo a su mamá que hacia siete años que no la veía. Su mamá vivía en una casita en un bosque muy oscuro, muy oscuro.
Cuando caminaba por el bosque se encontró con un lobo. El lobo le dijo: "¿Qué llevas en la cestita?"
Y ella contestó: "Pan, queso, leche y mantequilla. Es para mi mamá."
El lobo le dijo: "Yo quiero un poco de eso."
Y ella le contestó: "Es un regalo para mi mamá."
Después el lobo le preguntó: "¿Qué camino prefieres? ¿El de las agujas, o el de los alfileres?"
La chica contestó: "Iré por el camino de los alfileres."
jueves, 27 de marzo de 2008
Caperucita Roja, de Charles Perrault

En tiempos del rey que rabió, vivía en una aldea una niña, la más linda de las aldeanas, tanto que loca de gozo estaba su madre y más aún su abuela, quien le había hecho una caperuza roja; y tan bien le estaba que por Caperucita Roja conocíanla todos.
Un día su madre hizo tortas y le dijo:
— Irás a casa de la abuela a informarte de su salud, pues me han dicho que está enferma. Llévale una torta y este tarrito lleno de manteca.
Caperucita Roja salió enseguida en dirección a la casa de su abuela, que vivía en otra aldea. Al pasar por un bosque encontró al compadre lobo que tuvo ganas de comérsela, pero a ello no se atrevió porque había algunos leñadores. Preguntola a dónde iba, y la pobre niña, que no sabía fuese peligroso detenerse para dar oídos al lobo, le dijo:
— Voy a ver a mi abuela y a llevarle esta torta con un tarrito de manteca que le envía mi madre.
— ¿Vive muy lejos? —preguntole el lobo.
— Sí, —contestole Caperucita Roja— a la otra parte del molino que veis ahí; en la primera casa de la aldea.
— Pues entonces —añadió el lobo—, yo también quiero visitarla. Iré a su casa por este camino y tú por aquel, a ver cual de los dos llega antes.














