RedBubble

Mostrando entradas con la etiqueta parábola. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta parábola. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de junio de 2018

La verdad y la mentira

Dice una parábola judía que un día la Mentira y la Verdad se encontraron. La Mentira dijo a la Verdad:

— Buenos días, doña Verdad.

Y la Verdad fue a comprobar si realmente era un buen día. Miró hacia arriba, no vio nubes de lluvia, varios pájaros cantaban y viendo que realmente era un buen día, respondió a la Mentira:

— Buenos días, doña Mentira.

— Hace mucho calor hoy —dijo la Mentira.

Y la Verdad, viendo que la Mentira decía la verdad, se relajó. La Mentira entonces invitó a la Verdad a bañarse en el río. Se quitó la ropa, saltó al agua y dijo:

— Venga, doña Verdad, el agua está deliciosa.

Y una vez que la Verdad, sin dudar de la Mentira, se quitó la ropa y se metió en el agua, la Mentira salió del agua y se vistió con la ropa de la Verdad. A su vez, la Verdad se negó a vestirse con la ropa de la Mentira y, por no tener de qué avergonzarse, salió desnuda caminando por la calle.

 

Y, a los ojos de otras personas, era más fácil aceptar la Mentira vestida de Verdad, que la Verdad desnuda y cruda.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Una parábola

«Le preguntaron un día a una beduina a cuál de sus hijos quería más. Ella contestó: "Al enfermo hasta que cure, al pequeño hasta que crezca, al viajero hasta que vuelva."»

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Parábola matemática

Un ejecutivo envía un fax a su esposa:

Querida esposa:

Comprenderás que ahora que tienes 54 años, yo tengo ciertas necesidades que tú ya no ME puedes satisfacer.

Soy muy feliz contigo, te considero una esposa maravillosa y, sinceramente, espero que no te sientas herida u ofendida al saber que cuando recibas este fax voy a estar haciendo sexo en el Hotel Camino Real con Vanessa, mi secretaria, que tiene 18 años.

No obstante, llegaré a casa antes de la medianoche.

Cuando el tipo vuelve a su casa, encuentra una nota sobre la mesa del salón que dice:

Querido esposo:

He recibido tu fax y no puedo evitar darte las gracias por el aviso.

Aprovecho la oportunidad para recordarte que tú también tienes 54 años.

Al mismo tiempo, te comunico que para cuando leas este mensaje, estaré dándome un revolcón en el Gran Hotel Fiesta con Mike, mi profesor de tenis que, al igual que tu secretaria, también tiene 18 años.

Como además de ser un empresario de éxito, eres licenciado en Matemáticas, podrás comprender fácilmente que estamos en las mismas circunstancias, pero... con una pequeña diferencia: ¡18 entra más veces en 54, que 54 en 18! Por lo tanto, no me esperes esta noche, llegaré mañana.

Recibe un beso de tu esposa que verdaderamente te comprende.