— ¡Papá! ¡Papá! Mira a ver lo que he descubierto.
— A ver, hijo, ¿qué has descubierto?
— Sí, mira. Si cojo este tronco de árbol hueco, lo arrimo al río, junto a la orilla, y pongo este extremo aquí, el agua se bifurca y se mete por el hormiguero. Así no tendremos que coger las hormigas de una en una.
— Ven, hijo. Te voy a contar una historia. Siéntate aquí, junto a mí.














