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lunes, 28 de marzo de 2022

El Sol

— (...) nuestro hermoso sol todavía alumbra, pero ya no como antes. Si quieres, léete un libro, pero si no quieres perder tiempo en ello, puede que te satisfaga la explicación de que el cristal de que está hecho el techo actúa como un filtro. Elimina las radiaciones mortales de las que cada vez hay más en la luz del sol. Por eso crecen aquí plantas que ya no verás crecer en su estado natural en ningún otro lugar del mundo.

— Comprendo —afirmó con la cabeza el brujo—. ¿Y nosotros, Nenneke? ¿Qué nos pasará? El sol también luce sobre nosotros. ¿Acaso no debiéramos nosotros también escondernos debajo de un tejado parecido?

— De hecho debiéramos hacerlo —suspiró la sacerdotisa—, pero...

— ¿Pero qué?

— Pero ya es demasiado tarde.

El último deseo, de Andrzej Sapkowski

jueves, 17 de febrero de 2022

El Brujo

"Geralt de Rivia, brujo y mutante sobrehumano, se gana la vida como cazador de monstruos en una tierra de magia y maravilla: con sus dos espadas al hombro —la de acero para hombres, y la de plata para bestias— da cuenta de estriges, manticoras, grifos, vampiros, quimeras y lobisomes, pero sólo cuando amenazan la paz. Irónico, cínico, descreído y siempre errante, sus pasos le llevan de pueblo en pueblo ofreciendo sus servicios, hallando las más de las veces que los auténticos monstruos se esconden bajo rostros humanos. En su camino sorteará intrigas, elegirá el mal menor, debatirá cuestiones de precio, hollará el confín del mundo y realizará su último deseo: así comienzan las aventuras del brujo Geralt de Rivia."

El último deseo, de Andrzej Sapkowski

sábado, 15 de octubre de 2016

Algo termina, algo empieza

En el mismo final había una llamita pequeña y tan débil que apenas ardía, apenas se removía, ora brillando con gran esfuerzo, ora casi, casi apagándose del todo.
— ¿De quién es ese fueguecillo moribundo? -preguntó el brujo.
— TUYO -respondió la Muerte.

Flourens Delannoy, Cuentos y leyendas

La Dama del Lago, de Andrzej Sapkowski

lunes, 29 de agosto de 2016

El perdón

Yennefer: "No queréis rehabilitarme a ojos del mundo, pues al diablo con vuestro mundo. Pero rehabilitadme siquiera a ojos de un brujo."

La Torre de la Golondrina, de Andrzej Sapkowski

martes, 22 de enero de 2013

Prohibiciones

Las calles estaban repletas de día y de noche de música, de cantos, del tintineo de las copas y del golpeteo de las jarras, ya que es sabido que nada aviva tanto la sed como el proceso de asimilación del conocimiento. Pese a que los reglamentos del rector prohibían a los estudiantes y bachilleres el beber y el ir de jarana antes de la caída de las tinieblas, en Oxenfurt se bebía y se iba de jarana a todas horas, sin parar, puesto que es sabido que, si algo puede avivar más la sed aún que el proceso de asimilación del conocimiento, esto es su prohibición completa o parcial.

La Sangre de los Elfos, de Andrzej Sapkowski

jueves, 8 de noviembre de 2012

Terror

"(...) Ja, pensé, si no va a ser fantasy y al mismo tiempo tiene que tener «amenaza», está claro en qué estilo habrá que escribir. Nunca antes había intentado escribir terror. No me gustaba el género, porque era mentiroso por definición, hasta en el nombre. Sobre todo si se trataba del estilo más de moda, cinematográfico, llamado con todo acierto splatter. Algo que en lugar de provocar miedo, recelo y desasosiego, las más de las veces hacía reír e incluso además producía una repugnancia cercana al vómito con sus «efectos especiales», que estribaban en manchas abundantes de pintura roja, glútenes de color verde y tripas de plástico con aspecto de estar vivas."

Camino sin retorno, de Andrzej Sapkowski (introducción del autor a su relato "Los músicos")

jueves, 11 de octubre de 2012

Preguntas y respuestas...

— (...) Doña Yennefer, ¿cuál es la verdad? ¿Cómo saber que ya ha llegado el momento...?

— ¿... para ir a la cama con un hombre?

Ciri se cubrió de rubor. Estuvo callada un instante y luego alzó los ojos y meneó afirmativamente la cabeza.

— Eso es fácil de saber -dijo Yennefer con naturalidad-. Si comienzas a darle vueltas a esto, es señal de que ya ha llegado la hora.

— ¡Pero yo no quiero para nada!

— No es ninguna obligación. No quieres, no vas.

— Ajá -Ciri de nuevo se mordió los labios-. Y ese... bueno... hombre... ¿Cómo se sabe que es el adecuado para...?

— ¿... ir a la cama?

— Mmm.

— Si acaso se tiene elección -la hechicera deformó los labios en una sonrisa- y no se tiene mucha práctica, lo primero que se valora no es el hombre sino la cama.

Los ojos esmeraldas de Ciri tomaron la forma y el tamaño de platos.

— ¿Cómo que... la cama?

— Exactamente. A los que no tengan cama alguna, los eliminas de inmediato. Entre los que queden, eliminas a los que tengan camas sucias y descuidadas. Y cuando queden sólo los que tengan camas limpias y bien arregladas eliges al que más te guste. Por desgracia no es un método seguro al ciento por ciento. Puede una meter bien la pata.

La Sangre de los Elfos, de Andrzej Sapkowski

sábado, 2 de diciembre de 2006

El brujo

Jaskier, contemplando el fuego moribundo, estuvo sentado aún más tiempo, solo, rasgueando el laúd sin hacer mucho ruido.

Comenzó con unos cuantos acordes, a partir de los cuales cristalizó una serena y elegante melodía. Los versos adecuados se formaron al mismo tiempo que la melodía, las palabras se incrustaban en la música, se quedaban en ella como si fueran insectos dentro de ámbar dorado y traslúcido.

El romance hablaba de cierto brujo y cierta poetisa. De cómo el brujo y la poetisa se conocieron a la orilla del mar, entre los chillidos de las gaviotas; cómo se enamoraron desde el primer momento. De cuán hermoso y fuerte era su amor. De que nada, ni siquiera la muerte, sería capaz de destruir aquel amor ni de separarlos.