

Ha sido un laaargo proceso...
Recopilacion de frases, citas, proverbios, poesia, letras de canciones, ralladas del momento...

Kanan: Eres portador de la Fuerza... pero no eres un Jedi..
Bendu: ¿Portador? Jedi y Sith portan el Ashla y el Bogan, la luz y la oscuridad. Yo soy el de enmedio, el Bendu.
Ingredientes
Para el puré de manzana
600g de manzanas ácidas para unos 250g de puré
250g de azúcar
1 clara de huevo
1 sobre de 8g de azúcar con vainilla
Para el sirope
8g de agar-agar
475g de azúcar
160g de agua
Azúcar glass para espolvorear
Saborizante a gusto (opcional)
Colorante alimenticio (opcional)
Herramientas
un termómetro
una manga pastelera con la boquilla de Wilton 1M o similar
un par de bandejas grandes
papel vegetal
un cazo
un bol mediano
una batidora de brazo
una batidora tipo Kitchen o una batidora de mano con varillas de toda la vida
un bol grande para la batidora de mano con varillas

— (...) Allí ardieron Poe y Lovecraft y Hawthorne y Ambrose Bierce, y todos los cuentos de miedo, de fantasía y de horror, y con ellos los cuentos del futuro. Implacablemente. Se dictó una ley. Oh, no era casi nada al principio. Mil novecientos cincuenta y mil novecientos sesenta. Primero censuraron las revistas de historietas, las novelas policiales, y por supuesto, las películas, siempre en nombre de algo distinto: las pasiones políticas, los prejuicios religiosos, los intereses profesionales. Siempre había una minoría que tenía miedo de algo, y una gran mayoría que tenía miedo de la oscuridad, miedo del futuro, miedo del presente, miedo de ellos mismos y de las sombras de ellos mismos.
— Ya.
— Tenían miedo de la palabra «política», que entre los elementos más reaccionarios acabó por ser sinónimo de comunismo, de modo que pronunciar esa palabra podía costarle a uno la vida. Y apretando un tornillo aquí y una tuerca allá, presionando, sacudiendo, tironeando, el arte y la literatura fueron muy pronto como una gran pasta de caramelo, retorcida y aplastada, sin consistencia y sin sabor. Poco después las cámaras cinematográficas se detuvieron, los teatros quedaron a oscuras, y de las imprentas que antes inundaban el mundo con un Niágara de material de lectura, brotó una materia inofensiva e insípida, como de un cuentagotas. (...)
Dice una parábola judía que un día la Mentira y la Verdad se encontraron. La Mentira dijo a la Verdad:
— Buenos días, doña Verdad.
Y la Verdad fue a comprobar si realmente era un buen día. Miró hacia arriba, no vio nubes de lluvia, varios pájaros cantaban y viendo que realmente era un buen día, respondió a la Mentira:
— Buenos días, doña Mentira.
— Hace mucho calor hoy —dijo la Mentira.
Y la Verdad, viendo que la Mentira decía la verdad, se relajó. La Mentira entonces invitó a la Verdad a bañarse en el río. Se quitó la ropa, saltó al agua y dijo:
— Venga, doña Verdad, el agua está deliciosa.
Y una vez que la Verdad, sin dudar de la Mentira, se quitó la ropa y se metió en el agua, la Mentira salió del agua y se vistió con la ropa de la Verdad. A su vez, la Verdad se negó a vestirse con la ropa de la Mentira y, por no tener de qué avergonzarse, salió desnuda caminando por la calle.
Y, a los ojos de otras personas, era más fácil aceptar la Mentira vestida de Verdad, que la Verdad desnuda y cruda.
— Oye —le dije un día—, estoy un poco liado sobre esta cuestión de él o ella. Aunque sólo sea por lo puramente gramatical, me gustaría saber qué es Chocky.
Matthew estuvo de acuerdo.
— Sí, a mí también —me contestó—. Se lo he preguntado, pero Chocky tampoco lo sabe.
— Es muy raro que no lo sepa —le dije—. Esta es una de las cosas en las que la gente está generalmente muy segura.
Matthew estuvo de acuerdo con eso también.
— Bueno, Chocky es en cierto modo diferente —me respondió todo serio—. Le expliqué una por una las diferencias que había entre «él» y «ella» y parece que no pudo comprenderlo. Lo más gracioso es que es inteligente a rabiar, pero todo lo que dijo fue que el asunto le parecía tonto y que le gustaría saber por qué tenía que haber diferencias.
(...)
Una cosa, sin embargo, dejamos aclarada: la cuestión de «él» o «ella». Matthew se explicó de esta forma:
— Chocky se expresa más bien como un chico, pero la mayoría de las veces habla de cosas que no son propias de muchachos; si entiendes lo que te quiero decir con esto... En ocasiones noto en sus maneras algo así como... Bueno, tú sabes, esa forma de tratar a los pequeños que tienen las hermanas mayores de mis amigos y que se parece mucho a la de sus mamás.