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martes, 18 de agosto de 2009

Vigo vuelve a los años 70

Leído en La Voz de Galicia, 18-jun-2009


A TORRE VIXÍA
Vigo vuelve a los años 70
Xosé Luis Barreiro

En los años 70 nos gobernaba un dictador envejecido. También imperaba la idea de que obreros, lo que se dice obreros, solo eran los que entraban y salían de la fábrica con mono azul y a toque de sirena, y de que los obreros y los patronos peleaban por sus intereses desde trincheras distintas y enfrentadas. Los sindicatos eran de clase, y, para defender a toda costa los intereses de los suyos, daban por supuesto que el pleno empleo era -con la ayuda de la emigración masiva, el subempleo agrario y la exclusión de la mujer del trabajo- una posibilidad efectiva. Y a nadie se le ocurría que una empresa como Ascón, Álvarez o Massó podía echar el cierre, o que la Citroën pudiese deslocalizarse, o que la competencia del extranjero llegase a convertir en un suicidio la presión irracional para aumentar los salarios.

En este ambiente, y con los ingredientes descritos, se creó en Vigo una épica sindical en la que la algarada era siempre «resistencia», la presión era «solidaridad», el obrero era «un honrado trabajador y padre de familia», y los sindicatos eran la puerta abierta por la que iba a entrar la democracia. Y a esa épica, que tanto admirábamos los estudiantes de entonces, le correspondía también una estética de arenga y barricada, con grandes manifestaciones vespertinas que, a modo de procesión general, impregnaban la ciudad de obrerismo fetén.

Pero Franco ya no está; Massó, Álvarez y Ascón se perdieron en la leyenda; España recibe inmigrantes; nuestros empresarios se deslocalizan en China o en Perú, y nuestra moneda vale más que el dólar. El concepto de trabajador, que ha sustituido al de obrero, reúne en el mismo grupo a catedráticos y fontaneros, a funcionarios y albañiles, a investigadoras y vendedores de la plaza, y a médicos y camioneros. Y los sindicatos han dejado de ser solidarias organizaciones de clase para convertirse en potentes burocracias, pagadas por el Estado, que velan mucho por su continuidad.

Por eso resulta tan arriesgado y descorazonador que, de forma extemporánea, y sin medir las consecuencias de lo que está sucediendo, se esté reproduciendo en Vigo un conflicto con el lenguaje y la estética de los años 70. Porque la cultura del trabajo y de la negociación es un capital que, si se pierde, tarda décadas en regresar.

Porque la ciudad de Vigo dejó de ser protagonista de este obrerismo trasnochado para ser su cautiva. Porque ya sabemos que los efectos de estos conflictos se trasladan en el tiempo -y hacia otros colectivos sociales- de forma perniciosa. Y porque es un suicidio aumentar en un punto el salario a cambio de emitir el pésimo mensaje que en estos momentos se está leyendo con atención en todos los despachos de España y Europa.


sábado, 15 de agosto de 2009

The "war" is not over

Leído en Faro de Vigo, 29-jun-2009


Los sindicatos y la huelga del metal
Ángela Villar de la Cruz

Bien, bien, bien... ya les tocó a los concesionarios; recordemos que, además de convenio propio, están pasando (como todos) una pésima época por la fuerte bajada de las ventas. Traducido al castellano... Los pocos que mantienen a las plantillas casi completas, los "amigos" del metal les facilitan el despido del resto. De nuevo un 10 para los sindicatos que manejan a los borregos (perdón, obreros). ¡Pobre del que no participe en sus movidas! Los tienen bien controlados, incluso a los incontrolados, éstos son los que más pesan. No todos los huelguistas están de acuerdo con todo esto... pero mandan y si no quieren represalias...

Tengo entendido que también "visitan" talleres y pequeñas empresas que se dedican a reparación, distribución y venta de accesorios; esto es, empresas pequeñas que de no servir sus pedidos/encargos etc., no cobran, por lo tanto no pueden pagar los salarios a los pocos trabajadores que tienen en plantilla, insisto, con convenio propio; a estos lo de 6% le suena a chufla (como al resto de los trabajadores "normales").

Ahora piden la mediación de la Conselleira de Traballo Beatriz Mato, después de la que llevan armando desde hace un mes... de qué le sirve la buena señora. ¿Quieren su felicitación personal por haber desmantelado totalmente la ciudad de Vigo? ¿O es para informar de las "medidas a tomar" si no firman lo que piden? ¿Quizá sea para ayudar a buscar emplazamiento para todas las empresas que se quieren ir, seguramente; pero los 20.000 qué se quedan...? Pero eso no es problema porque CCOO, UGT y CiG se harán cargo de ellos, a fin de cuentas estos sí tienen su sueldo, como son muy solidarios (además de no dar un palo al agua, son "liberados") los reparten con los "compañeiros".

En fin, esto no tiene solución. Me gustaría saber qué es lo que realmente hay detrás de todo este abuso; porque algo o alguien está muy interesado en que el conflicto se enquiste y les importa un pito las consecuencias al resto de los trabajadores de Vigo.

Dicen que luchan por lo suyo, ¡perfecto! (si se lo consienten) pero su libertad termina donde empieza la mía, quiero ir a trabajar sin pasar una hora encerrada en un autobús, no quiero salir a la calle con casco, no quiero tener mi tienda, oficina, etc. cerrada por si algún energúmeno me viene a "informar", quiero llevar mi vida con normalidad y venir a comer a casa (con cara de cabreo cuando los veo tomando el sol en la falda del Castro -el descanso del guerrero-). Ninguna de estas situaciones son mi caso, pero es el de mi gente y de miles de familias que las están pasando canutas para desarrollar su actividad diaria en beneficio de unos señores que tienen todo... hasta la fecha. Dentro de nada, cuando lo hayan perdido, se carguen la producción, cierren empresas (¿alguien se acuerda de Ascon?), ya será tarde.

Se han metido en un fregado y no saben como salir de él.

Un último apunte; léanse el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (o Gallega, da igual): esquirol no es el señor que quiere trabajar y defiende su salario, su pan y su familia; es el que ocupa el puesto del huelguista... no es aplicable en ningún caso a este conflicto.

¿Les aburro? Lo siento, soy parada y cabreada.

Hasta la próxima.


domingo, 28 de junio de 2009

Defineciones

Definiciones para necios, ignorantes, heridos, duros, imbéciles, oscuros y tontolines. Y al que le pique, que se rasque... mejor con crema urticante [biggrin]

convenio colectivo. m. Acuerdo vinculante entre los representantes de los trabajadores y los empresarios de un sector o empresa determinados, que regula las condiciones laborales.

negociación. f. Der. Tratos dirigidos a la conclusión de un convenio o pacto.

negociación colectiva. f. Der. La que llevan a cabo los sindicatos de trabajadores y los empresarios para la determinación de las condiciones de trabajo y que, normalmente, desemboca en un convenio colectivo.

huelga. f. Interrupción colectiva de la actividad laboral por parte de los trabajadores con el fin de reivindicar ciertas condiciones o manifestar una protesta.

domingo, 7 de junio de 2009

Vidas y haciendas

Leído en Atlántico Diario, 5-may-2009 (el resaltado es mío)


la lupa y el olivo Vidas y haciendas

gonzalo calderón
La situación planteada ayer en Vigo por las turbas que usan el legítimo derecho a la huelga para subvertir el orden constitucional, no debería volver a tolerarse entre otras cosas porque no tiene razón de ser ni se cimenta en principio alguno de legalidad y de cordura. La huelga planteada cada año por los trabajadores del metal incrementa en cada una de sus ediciones la violencia, arremete con lo que hay y secuestra a la ciudadanía durante cada vez más largos períodos de tiempo. No hay otra opción que guardar silencio y aguantar una tiranía que se basa en el terror. La extorsión, la amenaza, el chantaje y la violación sistemática de todos los principios que tanto la ley natural como los códigos de justicia contienen y que las turbas han pisoteado y siguen pisoteando impunemente ante la mirada de unos sindicatos gobernados por irresponsables que no pueden o no quieren combatir un estado de sitio que tarde o temprano desembocará en una verdadera tragedia.

La huelga es un acto legal pero los principios en los que se sustenta la que año tras año nos maldice a los ciudadanos de una urbe maltratada son falsos. Tan falsos como los que intervienen en este despliegue de insolencia y salvajismo. Y quizá la primera pregunta sea ésta, antes de analizar los motivos reales de un conflicto que no tiene poso ni sustento y menos en un clima generalizado de merma de empleo que no parece conmover a sus organizadores. ¿Son del metal todos los que salen a la calle a desahogar su furia destruyendo vidas y haciendas y todo lo que les sale al paso? Lo sindicatos deberían saberlo. Sólo queda saber más. Quién pagará estos desmanes y cómo la Ley y la Justicia actuarán en consecuencia.