Las Cosas se Descontrolan
Aparece el arqueólogo demente con sus acusaciones de latrocinio sobre mí. Tenemos un agrio enfrentamiento verbal. Amenazo con volver a pegarle. Le digo que la poli ya me ha registrado y no ha encontrado nada. Claudia intercede y me pide que le enseñe lo que llevo. Por supuesto no llevo nada encima, así que le dejo registrarme. El profe no queda convencido y empieza a hacerme ridículas ofertas monetarias por el libro. Lo ignoro. Empieza a haber movimiento. Hay mucha policía rodeando el sitio. ¿Estarán todos en el ajo? Trato de llamar la atención del arqueólogo sobre el asunto, pero él sigue insistiendo en el libro. Creo que lo de demente se queda corto.














