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miércoles, 2 de mayo de 2012

Lost in translation

Dark Laurian, Arliden's wife,
Has a face like a blade of a knife
Has a voice like a prickledown burr
But can tally a sum like a moneylender.
My sweet Tally cannot cook.
But she keeps a tidy ledger-book
For all her faults I do confess
It's worth my life
To make my wife
Not tally a lot less... (léase Netalia Lockless)

El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss

miércoles, 25 de abril de 2012

Sin candados

Mi madre tenía un don natural para las palabras. Eran ambos atractivos; tenían el cabello castaño oscuro y la risa fácil. Eran Ruh hasta la médula, y en realidad eso es lo único que hace falta decir.

Salvo quizá que mi madre fue noble antes de ser artista. Me contó que mi padre la engatusó con dulce música y dulces palabras para que abandonara «un terrible y deprimente infierno». Yo deduje que se refería a Los Tres Cruces, donde una vez fuimos a visitar a sus parientes cuando yo era muy pequeño. Una sola vez.

El nombre del viento, de Patrick Rothfuss

Acompañé a lady Lackless hasta la mesa y le retiré la silla. Mientras recorríamos el salón, había evitado mirarla, pero al ayudarla a sentarse, vi su perfil, y me resultó tan familiar que no podía apartar los ojos de ella. La conocía, estaba seguro. Pero no conseguía recordar dónde podíamos habernos encontrado...

(...)

Ya había empezado la segunda botella de vino cuando leí que la joven Netalia Lackless se había fugado con una troupe de artistas itinerantes. Sus padres la habían desheredado, por supuesto, y Meluan había pasado a ser la única heredera de las tierras de los Lackless. Eso explicaba el odio que Meluan les tenía a los Ruh, e hizo que me alegrara aún más de no haber revelado mis orígenes Edena en Severen.

El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss

martes, 31 de enero de 2012

El temor de un hombre sabio

Autor: Patrick Rothfuss

Cuando de azul se tiñe el fuego del hogar,
¿cómo podemos actuar?
¿cómo podemos actuar?
Salgamos corriendo, escondámonos huyendo.

Cuando tu reluciente espada se empieza a aherrumbar,
¿en quién confiar?
¿en quién confiar?
Sigue tu propia guía, piedra erguida.

Si sus ojos son como el azabache,
¿a dónde escaparse?
¿a dónde escaparse?
Lejos y cerca, los tienes a la puerta.

¿Veis a un hombre sin rostro?
Se mueven como fantasmas de un sitio para otro.
¿Cuál es su plan?
¿Cuál es su plan?
Los Chandrian, los Chandrian.

[adore] 

domingo, 22 de enero de 2012

La verdad de las historias

Bast, tú y yo sabemos que de vez en cuando pongo algún aderezo. Pero esta historia es diferente. Ésta es mi oportunidad para que quede registrada la verdad. Ésta es la verdad que hay oculta en las historias.

El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss

lunes, 16 de enero de 2012

El chiste

Sangre, helechos y hueso, qué lastima que las criaturas como tú no tengáis inteligencia para apreciarme. Aunque olvides todo lo demás, recuerda lo que acabo de decir. Al final entenderás el chiste. Te lo garantizo. Cuando llegue el momento, te reirás.

El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss

domingo, 11 de diciembre de 2011

El temor de un hombre sabio...

Recuerda que todo hombre sabio teme tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre amable.

El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss

sábado, 26 de noviembre de 2011

Preguntando se aprende

— ¡Bagazo! —exclamó Kote con profundo alivio—. Eso es, el bagazo. ¿Qué hace la gente con él, después de extraer el zumo?

— Con el bagazo de uva se puede hacer un vino flojo —contestó Cronista—. O aceite, pero para eso necesitas mucha cantidad. Pero el bagazo de manzana no sirve para gran cosa. Puedes usarlo como fertilizante o mantillo, pero no es muy bueno. La gente se lo echa como alimento al ganado.

Kote asintió con aire pensativo.

— No pensaba que lo tiraran sin más. Por aquí lo aprovechan todo de una forma u otra. Bagazo. —Hablaba como si saboreara la palabra—. Es algo que me tenía preocupado desde hace dos años.

— En el pueblo cualquiera habría podido decírtelo —replicó Cronista, desconcertado.

— Si es algo que sabe todo el mundo, no puedo permitirme el lujo de preguntarlo —dijo el posadero frunciendo el entrecejo.

El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss