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jueves, 11 de octubre de 2018

El codo

El codo está puesto ahí a mala leche; o sea, Dios lo ha puesto aquí sabiendo lo que hacía, porque lo podía haber puesto detrás, perfectamente. No, dijo: "Como la mayoría vais a ser ateos, os jodéis, y os acordáis de mí cuando os deis un golpe".

Siempre perdiendo, de Faemino y Cansado

sábado, 22 de septiembre de 2018

El final de una historia

He contado mi historia hasta el final, y estoy satisfecho. Fue (y me apostaría el reloj) del tipo que sólo un buen Dios guardaría para el final, llena de monstruos y maravillas, y viajes por aquí y por allá. Puedo detenerme ahora, poner a un lado mi pluma y descansar mi mano cansada (aunque tal vez no para siempre; la mano que cuenta las historias tiene una mente propia, y la costumbre de volverse incansable). Puedo cerrar mis ojos a Mundo Medio y todo lo que se encuentra más allá de Mundo Medio. Sin embargo, es probable que algunos de ustedes que han brindado los oídos sin los cuales ninguna historia puede sobrevivir un solo día no estén tan dispuestos. Ustedes son los sombríos y orientados a una meta que no creerán que la alegría está en el viaje más que en el destino sin importar cuántas veces se les haya demostrado. Ustedes son los desafortunados que aún confundirán el hacer el amor con la ridícula secreción que llega al final (el orgasmo es, después de todo, la forma en que Dios nos dice que hemos terminado, al menos por el momento, y deberíamos ir a dormir). Ustedes son los crueles que niegan los Puertos Grises, donde los personajes cansados van a descansar. Ustedes dicen que quieren saber cómo resulta todo.

La Torre Oscura VII: La Torre Oscura, de Stephen King

jueves, 20 de septiembre de 2018

Una historia conmovedora

Hace unos meses, andaba por ahí intentando hacer unas compras de San Valentín de última hora. Estaba muy estresado y el tiempo no acompañaba. En el aparcamiento del centro comercial estaba oscuro, hacía frío y llovía mientras cargaba mi coche. Me di cuenta de que me faltaba un recibo que podía necesitar más tarde. Murmurando entre dientes, volví sobre mis pasos. Mientras buscaba el recibo perdido en el pavimento húmedo, escuché un sollozo apagado. El llanto venía de un chico pobremente vestido de unos 12 años. Era bajito y delgado. No tenía abrigo. Solo llevaba una camisa andrajosa para protegerse del frío nocturno. Por extraño que parezca, tenía en la mano un billete de 100€. Pensando que se había perdido de sus padres, le pregunté qué le pasaba. Me contó su triste historia. Dijo que provenía de una gran familia. Tenía tres hermanos y cuatro hermanas. Su padre murió cuando él tenía nueve años. Su madre tenía pocos estudios y tuvo que aceptar dos trabajos mal pagados a jornada completa. Ganaba muy poco para mantener a su gran familia, sin embargo, había conseguido ahorrar y reunir 200€ para comprarle a sus hijos algún regalo de San Valentín (ya que no había conseguido darles nada por Navidad).

lunes, 3 de septiembre de 2018

Deep Blue Sea

40 metros. Profundidad máxima a la cual está permitido sumergirse durante una excursión subacuática de buceo.

93 metros. Un poco más abajo se encuentra el lugar donde fue hallada la nave británica "Lusitania", que naufragó en 1915. Un hecho interesante: la longitud de la nave es de 240 metros, lo cual significa que si la ponemos de popa, una mayor parte se encontrará sobre la superficie del agua.

domingo, 19 de agosto de 2018

La fábula del oso y el conejo

Un oso y un conejo se odiaban a muerte...

Cada vez que se veían se decían de todo y se tiraban cosas, eso sí, el conejo se mantenía a distancia por razones obvias.

Un buen día, mientras mantenían una de sus disputas apareció un hada del bosque y les dice:

— Todo el bosque está harto de vuestras peleas, no dejáis dormir a nadie, así que os voy a conceder tres deseos a cada uno a condición de que no os volváis a pelear.

Los dos aceptaron, no sin antes pelearse por quién empezaría a pedir deseos.

Empezó el oso:

— Quiero que todos los osos del bosque sean hembras.

El conejo pidió su primer deseo:

— Quiero un casco de moto.

domingo, 12 de agosto de 2018

Porque todos lo dicen..

— Lo que pasa con Dios es que tienes que creer. Es cuestión de fe.
— Se pueden hacer afirmaciones igual de necias, como que tienes que creer en las abducciones de extraterrestres.
— Eso es estúpido, ¿por qué tendría que creer en algo así?
— Porque lo dice la gente.
— Bueno, solo porque lo diga la gente no tiene porque ser cier...
...
— Venga. Ya casi lo tienes.