Neithian el bardo sacó su flauta, e inmediatamente todos los que le rodeaban hicieron silencio, y se dispusieron a oir otra de sus historias. El bardo apuró la cerveza que le quedaba y miró hacia el techo del salón, fuera de la taberna llovía y una pequeña gotera comenzaba a destacar en el techo...
Siguió mirando al techo y comenzó a hablar, al tiempo que de vez en cuando hacía sonar su flauta con una pequeña melodía compuesta para ablandar los corazones.
Así contaba la historia...














