Se encuentran dos viejos amigos:
— Ya que te encuentro, quería preguntarte: ¿sigues siendo vicepresidente en aquella empresa?
— Sí, ¿por qué?
— Nada, mi hijo, que no hay manera de que termine la carrera y yo quería que se fuera curtiendo en la vida y empiece a ganarse un dinerito...
— Te lo enchufo si quieres...
— ¡Claro! Pero algún puesto chiquito, para que empiece y aprenda a valorar el trabajo y el dinero. Bueno..
— Lo puedo hacer entrar como director. No tiene que saber hacer nada, solo venir cuando yo le diga y decir un par de estupideces. 9.600€ por mes + gastos + bonos. ¿Está bien?
— Hummmmmmmmm... no sé... Es mucho dinero y un puesto muy alto...














