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martes, 10 de mayo de 2011

'Nuff Said

Stan Lee, hablando sobre la creación del Doctor Extraño.

"Al principio, nos lo tomamos con calma con el Doctor Extraño, pero a medida que la serie cogía impulso y que lo íbamos conociendo mejor, pasó lo mismo que con Thor. Casi a pesar nuestro, empezamos a crear un universo entero para él, en el que vivían personajes muy especiales con atributos también muy especiales y -lo que resultó todavía más emocionante para mí-, un lenguaje muy especial.

Un personaje con un buen guión es aquél que siempre habla como se espera que lo haga. Cada personaje tiene que tener su propio discurso y el estilo y contenido de lo que dice tiene que ser constante. Dickens lo ilustró con sus novelas. Herriman lo hizo con Krazy Kat. ¿Acaso íbamos a ser menos? ¡No, no, mil veces no! No tenía dudas y estaba decidido a que el Doctor Extraño nunca dijera "¡Abracadabra, lárgate a otra dimensión!"

Admito que puedo ser algo anticuado con las palabras. Saboreo su sonido, la música que hacen las vocales y las consonantes empujándose continuamente unas a otras. Me puedo perder totalmente mientras las pongo juntas, intentando enzarzarlas en un delicado hilo rítmico para que tengan su propia melodía. Por ello, con el Doctor Extraño, me sentí en el séptimo cielo. Por fin iba a tener la oportunidad de hacer todas las aliteraciones y ser tan recargado como quisiera. Con Thor me sentía influenciado por Shakespeare y la Biblia y tuve que escribir en inglés antiguo, pero con el Doctor Extraño no había puntos de referencia. Con el Doctor Extraño tuve la oportunidad de crear un nuevo lenguaje de conjuros.

Poco a poco todo fue cobrando forma. Ya que no conocía ningún encantamiento mágico auténtico tenía que basarme en la fonética. ¿Qué sonaría mágico? ¿Qué diría un mago verdadero si estuviera entonando un hechizo real? Tiene que haber dioses y demonios en el reino de la magia; ciertamente el mago los convocaría, murmuraría sus nombres en momentos de crisis. Por consiguiente, mi primera tarea consistió en inventar algunos nombres que sonaran auténticos para que el Doctor los invocara. Y así empezó todo.

La primera frase en la que pensé tenía tan poco sentido como todas las que siguieron, pero me encantaba como sonaba: 'Por las eternas huestes de Hoggoth'. No importaba lo que hiciera, lo que quisiera, lo que dijera, siempre quedaba mucho más impactante cuando iba precedido de 'Por las eternas huestes de Hoggoth'. Incluso cuando sólo tenía hambre, 'Por las eternas huestes de Hoggoth, me apetece una pizza'; queda fantástico, ¿verdad?

Y una cosa llevó a la otra. Antes de darnos cuenta ya teníamos 'En el nombre del eterno Vishanti'; 'Por las sombras del misterioso Serafín'; 'El Ojo de Agamotto que todo lo ve'; 'Los siete anillos de Raggadorr (que luego se cambiaron por 'Los anillos errantes de Raggadorr'); sin olvidar a 'Las lunas místicas de Munnopor'. Acabé inventando una lista entera de nombres y sonidos que parecía que quedaban bien juntos. Al final funcionó así. Imaginemos que Spiderman ve al Doctor Extraño merodeando por un tejado. Spiderman no sabe que el Doctor es de los buenos y como no suele fiarse de los que rondan por los tejados, ataca a nuestro héroe. Pero el Maestro de las Artes Místicas no tiene tiempo de luchar o de intentar convencer a Spiderman -se encuentra en ese tejado para salvar a la raza humana del terrible Dormammu-. Todo cuanto puede hacer es pronunciar un conjuro para sacarse de encima a Spidey:

'Demonios de la Oscuridad,
en nombre de Satannish,
por las Llamas de Faltine,
¡haced que Spiderman desaparezca!'

¿A qué suena auténtico? Infinitamente mejor que 'Abracadaba, lárgate'. Pero ahora deja que te cuente la parte más curiosa. El Doctor Extraño, que yo siempre pensé que cautivaría especialmente a nuestros lectores más jóvenes, empezó a ser objeto de culto para el otro extremo del espectro de edades. De pronto empezaron a llegar montones de cartas de universidades. Un número creciente de estudiantes se pusieron a realizar trabajos y tesis sobre el lenguaje del Doctor Extraño, investigando el origen de sus hechizos y conjuros. Muchos de estos estudios llegaron a explicar con todo detalle cómo había utilizado antiguos escritos de druidas o jeroglíficos egipcios prohibidos o las obras de H. P. Lovecraft. Me escribían explicándome la relación entre Raggadorr y Ragnorak, o descubrían el origen del eterno Vishanti en el Libro del Génesis.

Pero lo peor era cuando al final de sus cartas me pedían que les confirmara si sus conclusiones eran correctas. Después de que hubieran hecho todo ese trabajo de investigación, ¿cómo podía decirles que no tenían razón, que me lo había inventado todo? Encontré una salida airosa admitiendo que había sido un lector voraz en mi juventud, que inconscientemente me había quedado mucho de lo leído y que lo había plasmado en la saga del Doctor Extraño. No hacía falta decirles que nunca estudié jeroglíficos egipcios y que no reconocería escritos druídicos aunque los tuviera delante de las narices."

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