miércoles, 11 de mayo de 2005

Buscando a una mujer

Una carta leída en el periódico



Buscando a una mujer

Francisco A. Álvarez López ~ Vigo

Estoy buscando a una mujer desconocida para entregarle una buena cantidad de dinero que ni siquiera sabe que le pertenece.

Me encontraba yo en la cafetería que hay en el bajo de mi casa, leyendo tranquilamente el FARO DE VIGO mientras tomaba un café, cuando se me acercó una señora de cierta edad, estatura media y buena presencia, la cual, con mucha educación me pidió que la ayudara con unas monedas. Un poco sorprendido por su solicitud, la invité a que se sentara a mi lado para tomarse algo mientras charlábamos. Con un lenguaje refinado comenzó a contarme parte de su vida. Provenía de una familia de comerciantes bien acomodada. Con estudios universitarios y un matrimonio feliz, las desgracias comenzaron con la muerte prematura de su marido. Tras haber tenido una mansión con distinto personal a su servicio, después de muchos avatares, se encontraba en la indigencia, mendigando por la calle. Traté de consolarla como pude contándole mi propia experiencia. Habiendo quedado huérfano con tres años al final logré una posición estable. Que Dios aprieta pero no ahoga. En definitiva, tratar de conseguir que nuevamente comenzara a sonreír. Creo que al final lo conseguí, despidiéndonos con un fuerte abrazo y desearnos suerte mutuamente.

Nada más salir, me encontré con Manolo, el que vende los cupones enfrente del Mercado. No acostumbro a jugar demasiado, pues creo que, como dice el refrán: No hay mejor lotería que el trabajo y la economía. Pero acordándome de la señora del café, me dio por probar fortuna, y vaya si la tuve, pues me tocó una cantidad de dinero que en la vida habría soñado. Podría vivir holgadamente sin trabajar el resto de mi vida, pero ese dinero no me corresponde, al menos en su totalidad, y es por eso que desde entonces busco a mi compañera anónima del café. Indudablemente que el dinero no hace la felicidad pero en este caso sí conseguirá que una mujer se libere de mendigar ayuda en la calle y pueda vivir dignamente como todos merecemos. Que Dios me ayude a encontrarla.