martes, 27 de junio de 2006

Ranas

— ¡Pero ahora todo es distinto! Por... por ejemplo, están las ranas.

Masklin la miró, desconcertado; y, por una vez, Grimma pareció indecisa.

— He leído sobre ellas en un libro -explicó-. Hay un sitio que se llama América del Sur, ¿sabes? Allí hay montañas donde hace calor y llueve sin cesar, y en las junglas hay unos árboles altísimos en cuyas ramas más altas se abren unas enormes flores llamadas bromelias. El agua entra en esas flores y forma pequeños charcos en su cáliz, y hay un tipo de rana que pone los huevos en esos charcos y los renacuajos nacen y crecen hasta convertirse en nuevas ranas que pasan toda su vida en las flores, entre las copas de los árboles, sin saber siquiera que existe el suelo; el mundo está lleno de cosas así y ahora lo sé y me doy cuenta de que nunca podré verlas. -Tomó aire con un jadeo y añadió-: ¡Y ahora, tú me sales con que quieres llevarme a un agujero a vivir contigo y a limpiarte los calcetines!

Masklin repasó mentalmente la parrafada de Grimma por si le encontraba algún sentido.

— ¡Pero si yo no llevo calcetines! -protestó.

El Éxodo de los Gnomos ~ Libro 2: Cavadores, de Terry Pratchett