miércoles, 27 de abril de 2005

Que se haga la luz

Hace tiempo fui más joven...

Érase una vez que descubrí internet y creció en mí el deseo de tejer una mínima parte de la vasta red.

Investigué y estudié y desarrollé una modesta página personal que recopilaba miles y miles de frases que había recolectado y que guardaba en sitios diversos: libretas, carpetas, papeles sueltos, bordes de apuntes...

Pasó el tiempo. Descubrí nuevas cosas. Mejoré el diseño... y lo volví a cambiar. La página crecía, se añadieron chistes, cadenas de emails, animaciones en flash, más chistes, citas de libros, de películas, de series de televisión, letras de canciones...

Internet, fiel a su mutabilidad, cambiaba. Aparecían novedades y cosas se hacían obsoletas. Alojamientos gratuitos para webs se especializaban, daban más y mejores servicios (no siempre) y se hacían menos gratuitos.

Mi página crecía, saltaba de un lado a otro, crecía y crecía... y se quedó estancada... Era un dinosario, enorme, perezoso, inamovible y costoso de mantener.

Hace poco, intenté resucitarla pero fue en vano.

Hace aún menos poco, una idea se plantó en mi cabeza y germinó... y ahora a ver a dónde me lleva [lol]